domingo, 9 de mayo de 2010

Sevilla F.C.: 2 - Barça: 3 : Al final faltó tiempo para la remontada...

Tras una hora de sufrimiento en la que el Barça demostró que está por encima de un equipo que sigue sufriendo bajas partido tras partido, llegó la reacción de un Sevilla que además se había tenido que enfrentar contra un adversario inesperado, ya que Undiano parecía uno de los pocos que se salvaban, pero ayer demostró que es igual que todos, pita lo que le mandan.

El partido empezó sin poder demostrar lo que Álvarez tuviera previsto, ya que en el minuto 5, Messi rozando el fuera de juego, marcó el primero, ante la duda hay que pitar a favor del Barça, y así se siguió todo el partido con una extraña ley de reparto de tarjetas, en la que cualquier acción defensiva sevillista era amarilla.

Para continuar con las desgracias ahora le tocó a Fazio que en el 26 sufrió una nueva lesión, entrando en su lugar Squillaci tras muchas jornadas y aprovechando el desacople defensivo Bojan en el 27 puso el segundo.

A partir de aquí el equipo parecía roto sólo una jugada aislada de Luis Fabiano, creó peligro, sacándolo a córner Valdés.

En la segunda parte todo se puso peor al ver la segunda amarilla Konko, como se estaba viendo venir, y con muchos futbolistas con amarilla daba la impresión que iba a acabar con más expulsados y más goles, de hecho Palop sacó varias jugadas de gol y en el 62 Pedro puso el 0-3.

Pero la grada empezó a animar tras el gol del Depor ante el Mallorca, y en cinco minutos Kanouté y Luis Fabiano demostraron su calidad, a partir de ese momento el partido fue igualado, pese a jugar con diez y sufrir otra lesión Adriano, que no permitió reajustar y refrescar el ataque, ya que Negredo estaba listo para jugar.

Al final se perdió pero el equipo demostró orgullo y el Barcelona sufrió para conseguir la victoria ya que para finalizar la noche Undiano se asustó en un penalti a Kanouté, que seguro si hubiera sido en el área sevillista lo hubiera pitado, aunque también hay que reconocer que si fuera al Madrid también lo habría pitado, pero era mucho pedir que pitaran un penalti a falta de pocos minutos para el final. Incluso sin el penalti el peso final del partido lo llevó el Sevilla Fútbol Club con el apoyo de la afición que creía en el empate.


Hubiera supuesto un punto con el cual bastaría empatar en Almería para ocupar la cuarta plaza y ahora hay que ir a ganar.




La reacción del equipo con 10 y pese a sufrir el miedo de múltiples tarjetas. La afición que supo estar con el equipo siempre, incluso después del partido haciendo colas desorganizadas para las entradas de la final de copa.




La falta de presión inicial que pudo suponer un resultado escandaloso en contra.

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